Te recuerdo Chequia, los regalos más importantes

¿Te gustaría comprar un souvenir típico y muy original de tu viaje a Chequia? Toma nota de estas opciones que causan admiración, momentos de gloria en el paladar o sonrisas agradecidas de quienes reciban el regalo.

Por: Colaborador invitado

Publicado: Agosto 28, 2019

Marionetas checas: Se trata de uno de los grandes trabajos artesanales de Chequia, que incluso fue reconocido como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. Los personajes tienen sus roles en leyendas locales y cuentos de princesas. Los viajeros pueden conseguir desde marionetas pequeñas hasta unas con trabajos tan perfectos que parecen de carne y hueso, aunque sean de madera. Quienes viajen con niños pueden visitar la tienda y taller de marionetas Marionety Truhlar . Y si el recorrido por el país incluye Pilsen, a un lado de la plaza central se encuentra el Museo de las Marionetas, que homenajea a Josef Skupa, creador de los personajes más queridos por los checos: Spejbl y Hurvínek.

El topo Krteček: Otro personaje entrañable, que está presente en todas las casas donde venden recuerditos, es el protagonista de una popular serie de dibujos animados checa de los años 60 y 70. Las películas se pueden encontrar en YouTube.

Cristal de Bohemia: Reconocido a nivel mundial por su calidad y creatividad, el cristal checo cuenta con un nivel de sofisticación y clase impresionantes. Marcas lujosas como Moser han logrado permanecer a lo largo de los años en el gusto de las casas reales y la aristocracia. Pero no todos los productos que ofrecen son prohibitivos, también se pueden encontrar opciones para diferentes presupuestos. Un regalito ideal podría ser la lima de uñas de cristal (pequeña, liviana, bonita y práctica) o un cerdito de la suerte. Quienes visiten la ciudad de Karlovy Vary, tendrán oportunidad de conocer la planta de Moser, donde se producen las piezas más exclusivas, ver el museo, observar cómo se sopla el vidrio artesanalmente e incluso comprar alguna pieza.  

Galletas y obleas: Las tradicionales obleas rellenas de dulce que se venden calientes a lo largo del centro de Karlovy Vary son un regalo delicioso y una forma de llevar a casa un poco del sabor del viaje. Las versiones empacadas pueden conseguirse en los supermercados de todo el país a buen precio. Pero una vez que se visita el supermercado, hay que echarle un ojo a la oferta de galletas, porque todas son deliciosas. Las más populares entre los viajeros son las polomacene susenky (tienen una mitad cubierta con chocolate), las Fidorka de diferentes sabores, las obleas Tradicni oplatky Kolonada, las Zlaté oplatky y, quienes busquen algo “más sano”, pueden elegir las galletas BeBe Dobre rano o Corny de varios sabores.

Chocolates: En Praga nació, hace unos años, Prague Chocolate (Pražská čokoláda, en checo), empresa que se especializa en chocolate con almendras. Tienen una extensa oferta de sabores: canela, chile (si, pican!), moringa... Hoy cuentan con cuatro tiendas en el centro de la ciudad y una más en el aeropuerto. Además, en Mala Strana (en la calle Nerudova 44) abrieron un Café & Bistro. Entre los chocolates que se pueden comprar en cualquier supermercado destaca Studentská pečeť, que viene de varios sabores, mientras el más tradicional es de chocolate de leche con frutos secos y arándanos. Igual de rica es tablita de chocolate Margot (sabor a coco), Milena o Kofila (sabor a café).

Cerveza: Cada ciudad o pueblo checo, por pequeño que sea, seguramente tendrá su propia cervecería. Para honrar el fervor de los checos por la cerveza (no hay que olvidar que es el país donde más litros se beben al año por habitante) es buena idea visitar alguna planta de las que ofrecen visitas guiadas y, al final del recorrido, además de probar alguna variedad, es posible comprar algunas latas o botellas para meter en la maleta (¡sí resisten el vuelo!). Además, se puede conseguir toda la mercadotecnia de la marca favorita y los tarros para beberla en casa. Pilsner Urquell, por ejemplo, ofrece visitas guiadas de 100 minutos a su planta para quienes tengan planeado llegar a la ciudad de Pilsen. Pero quienes pongan rumbo al sur pueden visitar la cervecería Budweiser Budvar de České Budějovice o la Regent de Třeboň, entre muchas otras.

Becherovka: La tradicional bebida de Karlovy Vary fue introducida en el mercado en el año 1807 y desde entonces goza de una popularidad extraordinaria. Con una alta graduación alcohólica y un sabor amargo peculiar que le confieren las aguas minerales de la ciudad, en un inicio se comercializaba como medicina, ya que su mezcla secreta incluye 32 hierbas y especias. Pero pronto este licor alcanzó fama internacional. En Karlovy Vary resulta muy interesante visitar su museo y, al final, participar en una degustación de las diferentes variedades que ofrece la marca en la actualidad.

Slivovice: Se trata de un licor –o más bien un orujo– con sabor a fruta; el más tradicional es el de sabor a ciruela pasa, pero también hay de durazno, pera, arándanos y otros. Es una bebida muy típica de la región de Moravia y suele contener más de 35 grados de alcohol (las caseras mucho más). En Vizovice, se encuentra la destilería más famosa que produce este orujo: Rudolf Jelinek y, a través de su pagina web, se puede solicitar la visita y degustación.

Vino: La región de Moravia es famosa también por sus excelentes vinos blancos. Allí es posible visitar algunos viñedos o el Salón Nacional de Vinos Checos en el palacio de Valtice (40 kilómetros al sur de Brno y 90 al norte de Viena), para catar y comprar buenos vinos blancos checos.

Granate checo: La piedra de sangre, con su impactante color rojo, tiene una larga historia relacionada con la joyería, que se remonta hasta el medioevo, cuando era portada por reyes y nobles. En la actualidad, se ofrecen distintos montajes de la piedra, desde los más tradicionales hasta unos muy novedosos con interesante diseño.

Moldavita: Cesky Krumlov, además de ser un pueblo encantador, es el lugar perfecto para comprar moldavita, una piedra verde traslúcida producto del impacto de un meteorito que cayó en esta parte de Europa central hace millones de años. Algunos artesanos hacen trabajos notables de joyería en oro o plata, engarzando esta interesante piedra.

Cosméticos naturales: Mientras paseas por los lugares más turísticos, llaman la atención las tiendas de productos checos Manufaktura, que además de juegos de ingenio, juguetes de madera, cerámica y mantelería, tienen una excelente oferta de cosméticos naturales elaborados con materias primas checas, incluido el lúpulo, por supuesto. Jabones, geles de baño, cremas para la cara o las manos, champús y lociones, tanto para hombres como para mujeres, forman parte de sus colecciones. Por lo demás, también son muy apreciados los productos de la firma Botanicus. Mientras que, si vas a la ciudad balneario de Karlovy Vary, encontrarás que las aguas termales minerales también se usan para elaborar cosméticos, como es el caso de la marca Vřídlo.

Libros: En las tiendas de los museos es posible conseguir una serie de interesantes libros en español, en especial para los más pequeños. Por ejemplo, hay una bonita edición ilustrada de cuentos tradicionales checos, recopilados por Božena Němcová y Karel Jaromír Erben, así como biografías para niños de personajes checos famosos como Franz Kafka o leyendas como la del Golem.

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