Praga suele ser la puerta de entrada a este país centroeuropeo, así que os recomendamos pasar unos días en la capital antes de comenzar a recorrer el resto del territorio. Viajar a Chequia con niños puede ser la escapada familiar que siempre recordaréis a lo largo de los años.
El primer plan en Praga no es otro que subir al Tranvía histórico 42, que además de permitir desplazarse por todo el casco urbano, bajando y subiendo cuantas veces se quiera, enamora por su estética retro. El trayecto se puede aprovechar para realizar visitas esenciales como el Castillo de Praga, donde la Catedral, los palacios y la callejuela del Oro, con sus diminutas casas de colores, harán las delicias de los pequeños.

El Reloj Astronómico, en la Plaza de la Ciudad Vieja, despertará su curiosidad con un juego de esferas que invita a adivinar a qué corresponde cada una. Aunque cada hora en punto se pone en marcha el desfile de los apóstoles, el espectáculo permanente está en su torre, cuyas vistas panorámicas son espectaculares. No hay que preocuparse por la subida porque se puede hacer en ascensor. Tampoco es la única torre que los más jóvenes disfrutarán, pues también es posible subir a las torres de la Pólvora, del Puente de Carlos, de Malá Strana (en el otro extremo del puente), del Klementinum y de Petřín.

En la colina de Petřín, además de coronar su torre, inspirada en la Torre Eiffel, también gozarán de un rato divertido en los parques que la rodean y en la Galería de los Espejos. A finales de septiembre está previsto que se pueda bajar o subir a la colina en el nuevo funicular.
No se puede obviar tampoco, en un viaje a Chequia con niños, dar un paseo en barco por el Moldava o en las pequeñas barcas que navegan por los canales de la isla de Kampa, la llamada Venecia praguense. Como la cercanía del agua se agradece, sobre todo en esta época, es recomendable alquilar un hidropedal en forma de cisne o de coche de época, porque las risas están aseguradas. Si son ya algo mayores, quizás prefieran remar en su propio kayak. Y para darse un chapuzón, a los praguenses les gusta especialmente la zona de Žluté lázně, un complejo recreativo y de ocio a orillas del río Moldava con playa urbana.
Como Praga es una ciudad de cultura, es recomendable incluir al menos un museo entre los planes familiares. Uno de los más recomendables es el Museo de los Niños, ubicado en el edificio nuevo del Museo Nacional de Praga, ya que dispone de una exposición interactiva y actividades para explorar de forma amena la naturaleza y el ser humano (a partir de 4 años; las entradas se adquieren en bloques de 90 minutos).
Los más pequeños seguro que tampoco dirán que no a una visita al zoo, uno de los más antiguos y mejor considerados del mundo. Cuenta con más de 670 especies, muchas de ellas en peligro de extinción, como las salamandras gigantes chinas.

Aquellos que viajen a Chequia con niños o con adolescentes seguro que ya llevan apuntados dos lugares más, que se han hecho virales en redes: el Výtopna Railway Restaurant, donde la comida se sirve en trenecitos, y los cucuruchos con ojos que venden en U svatého Matouše, en la colina de Vyšehrad, cerca de la basílica.

Excursiones por las regiones
Un puente colgante en la región de Pardubice
Esta afirmación de “pasear por el cielo” puede parecer pretenciosa, pero en la región de Pardubice se queda corta, ya que el complejo de Dolní Morava ofrece un parque de aventuras con 80 obstáculos a varios metros de altura, una pared de escalada con caída libre y un columpio gigante en tándem. También pone a prueba los límites personales con el reto de cruzar el Skybridge 721, uno de los puentes peatonales colgantes más largos del mundo con 721 metros de longitud y una altura de 95 metros sobre el suelo. Dicho paseo continúa con la visita del Sky Walk, un mirador en forma de espiral que brinda unas vistas que cortan la respiración y un sendero con estaciones de realidad aumentada. Y, para los amantes de la velocidad, ¿por qué no realizar un recorrido en el Mammoth Alpine Coaster, la pista de trineo sobre raíles más larga del país y donde se alcanzan 50 km/h? Quien lo prueba, repite

Grutas con ríos subterráneos en Moravia del Sur
Si la región elegida para combinar con Praga es Moravia del Sur no faltarán opciones de diversión. Una de las experiencias que más sorprende a los niños es la visita a las cuevas de Punkva, en pleno Karst de Moravia, donde se combina el recorrido a pie por las grutas, entre lagos, estalactitas y estalagmitas, con la navegación en barca por un río subterráneo. El abismo de Macocha, que se puede contemplar desde el interior de la cueva, también se puede observar desde el mirador situado justo encima, desde donde la profundidad se percibe aún más vertiginosa.
Si alguno sufre de claustrofobia, no pasa nada porque existen otras muchas opciones para disfrutar junto al agua. ¿Qué os parecería hacer una pequeña travesía acuática remando por los canales del Recinto de Lednice-Valtice? También disponen de paseos organizados en barcos, con charla explicativa incluida, así que vosotros elegís.
Miradores y toboganes gigantes en Bohemia del Sur
La novedad este año en el entorno del Parque de Šumava es el Reino del Bosque de Lipno (Království lesa Lipno), que viene a sumarse a la propuesta al aire libre del famoso “Paseo entre las copas de los árboles” de Lipno (Treetop Walkway). Aunque ya lleva más de una década en activo, sigue siendo una de las actividades más demandadas y divertidas. Su trazado elevado permite caminar entre las copas de un bosque frondoso y contemplar vistas espectaculares del lago Lipno y del paisaje de Šumava. Su trazado, accesible para familias con niños y carritos, culmina en una torre panorámica con un tobogán que convierte la visita en una experiencia para todas las edades.

Y a los pies de este lugar se extiende el Reino del Bosque, un nuevo parque con decenas de atracciones inspiradas en la naturaleza, un laberinto entre árboles, un gigantesco hormiguero interactivo, circuitos de equilibrio y grandes camas elásticas que invitan a saltar entre las copas de los árboles. Cada instalación ha sido diseñada para estimular el movimiento, la curiosidad y la imaginación. La experiencia se completa con una mini granja y una variada oferta gastronómica en el restaurante Šumavanka, que sirve especialidades locales, además de opciones vegetarianas y sin gluten.
Las actividades acuáticas en el lago Lipno en verano son siempre un aliciente añadido a cualquier plan que se organice en la zona.

Caminatas y sustos para familias divertidas
En el norte y noreste de Bohemia también se pueden vivir experiencias emocionantes. De hecho, existe otra pasarela arbórea idéntica a la de Lipno en Janské Lázně, desde donde se contemplan las míticas montañas de Krkonoše (o del Gigante) y cuyo tobogán, de más de 80 metros de longitud, permite descender hasta el suelo.
La parte más original de esta escapada familiar no se centra únicamente en esta pasarela, sino en la visita a las Rocas de Prachov, en pleno corazón del P. N. Paraíso Checo, donde la naturaleza despierta la imaginación de pequeños y mayores. Con un impresionante paisaje de agujas de arenisca de hasta 40 metros de altura, invita a adentrarse en un laberinto de desfiladeros, pasadizos y miradores que parecen sacados de un cuento.
Las familias con niños de corta edad pueden optar por el Malý okruh (Circuito pequeño), de menos de dos kilómetros.
Para redondear la experiencia, merece la pena pernoctar al menos una noche en el Hotel Medieval de Dětenice, completamente tematizado y donde es posible sumergirse en la atmósfera de la época, pero con cierto toque de misterio. Brujas, calaveras, murciélagos… pueden sorprender en cada rincón (y a cualquier hora, ojo por la madrugada). Esta experiencia, que seguro disfrutarán los adolescentes, se completa con torneos medievales para todas las edades, la visita a un precioso palacio barroco y una cena medieval a la luz de las velas, teatralizada y amenizada por música folclórica.

Karlovy Vary con niños, entre balnearios y castillos
La región de Karlovy Vary es una de las excursiones más habituales desde Praga entre los adultos, pero más allá de sus famosas aguas termales, también ofrece naturaleza, patrimonio y experiencias al aire libre. El recorrido familiar puede comenzar en Karlovy Vary, paseando bajo sus elegantes columnatas mientras se descubren las fuentes de agua mineral, se degustan las tradicionales obleas y se asciende en un histórico funicular hasta el mirador de Diana, donde se obtienen bellas vistas de la ciudad.
A pocos kilómetros, el pequeño pueblo medieval de Loket, rodeado casi por completo por un meandro del río Ohře, parece salido de un cuento. Su imponente castillo, que alberga el Museo de la Tortura, las calles empedradas y las vistas sobre el valle convierten la visita en una auténtica aventura para todos.
Otra parada imprescindible es Mariánské Lázně, donde la Fuente Cantante ofrece un espectáculo de agua y música que sorprende a todos por igual. Muy cerca se encuentra Boheminium, el mayor parque de miniaturas de Chequia, con reproducciones a escala de algunos de los monumentos más emblemáticos del país, una forma divertida de descubrir castillos, palacios e iglesias sin salir de un mismo recinto.
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