BOHEMIA OCCIDENTAL: Lujo y glamour de película

La región de Karlovy Vary tiene rincones encantadores que coquetean con las cámaras de cine, proponen relax y bienestar al por mayor, cuentan interesantes historias, convidan sabores únicos y colman de lujos a los visitantes. Te decimos por qué debes incluir Loket, Mariánské Lázně, el palacio de Bečov y el monasterio de Teplá en tu próximo viaje a Chequia.

Por: Jess Garbarino

Publicado: Junio 13, 2020

Muy cerca de la frontera con Alemania y a apenas 130 kilómetros de Praga, la región de Karlovy Vary ofrece a sus visitantes un abanico de experiencias inolvidables. Es famoso el glamour de sus ciudades-spa con una amplia oferta de tratamientos médicos y de bienestar, alojamiento de todos los niveles, campos de golf, restaurantes y compras. Pero también está la magia y misterio de los castillos, palacios y monasterios, además del prestigio de su cristal Moser, de la porcelana Thun, del licor de yerbas Becherovka y de las obleas Kolonáda. Los amantes del deporte descubrirán que la región también ofrece centros de esquí, extensas ciclovías y el medio maratón de Karlovy Vary. Te damos cinco argumentos infalibles para apuntar a Karlovy Vary en tu lista de deseos.

  1. SPA Y BIENESTAR

Durante siglos esta región ha utilizado las aguas de sus manantiales termales y minerales para tratamientos medicinales y de bienestar, que se ofrecen en sus tres principales ciudades-spa: Karlovy Vary, Mariánské Lázně y Františkovy Lázně. Lugares que, gracias a su fama, fueron visitados a lo largo de su historia por personajes célebres y gobernantes como el rey checo Carlos IV, el zar ruso Pedro el Grande, el emperador austríaco Francisco I, la emperatriz Sisi o el rey de Inglaterra Eduardo VII.

Karlovy Vary: Cuenta la leyenda que la capital de la región fue fundada en el siglo XIV por el rey checo y emperador románico Carlos IV, quien habría descubierto las prodigiosas aguas minerales mientras intentaba cazar un ciervo. Con el paso del tiempo, la fama de la ciudad traspasó las fronteras de Bohemia, hasta convertirse en símbolo de encanto y sofisticación social. Máximos representantes de estados europeos, al igual que grandes personalidades como Goethe, Beethoven, Gogol, Paganini, Casanova y Mozart, entre otros, visitaban con frecuencia la ciudad. Tradición que aún se mantiene, pues las estrellas de cine visitan Karlovy Vary cada año en julio, cuando se celebra allí uno de los festivales cinematográficos más importantes de Europa.

Siempre, el mejor consejo es recorrer el centro histórico de Karlovy Vary a pie, a lo largo del río Teplá, una zona peatonal de unos dos kilómetros de largo, rodeada por cerros. Durante el agradable paseo se pueden saborear unas tradicionales obleas, además de visitar el Grand Hotel Pupp, el Teatro Municipal, la Iglesia de María Magdalena y tres columnatas (Mlýnská, Tržní y Sadova), que protegen 12 manantiales de agua termal. La fuente más famosa se llama Vridlo y es un geiser de agua de 77ºC. Las fachadas coloridas de los edificios que rodean ambos lados de la avenida son de principios del siglo XX y albergan tiendas, hoteles, pensiones, cafés y restaurantes, además de arle a la ciudad un toque aristocrático. Para probar el agua mineral termal, se puede comprar una típica tacita de porcelana, que es a su vez un recuerdito típico de la región.

También es buena idea desviarse un poco del camino principal y visitar la iglesia ortodoxa, tomar alguno de los senderos y subir al mirador Salto de Ciervo o abordar el funicular hacia el Mirador Diana y, desde allí, ir bajando por los caminos señalizados hasta el centro de la ciudad.

Por otra parte, resulta muy interesante hacer la excursión al taller de cristal Moser y recorrer el museo de licor de hierbas Becherovka, que a menudo se califica como el manantial número 13 de Karlovy Vary.

¿Dónde alojarse? El más consentido es el famoso Grand Hotel Pupp, que se convirtió en escenario de películas hollywoodenses como Casino Royal de James Bond y Últimas Vacaciones. También está el elegante Hotel Imperial, situado en lo alto de un cerro, con una vista privilegiada de la ciudad, donde se llega mediante un pintoresco funicular. Las vistas de sus habitaciones al valle de Karlovy Vary son espectaculares al igual que su spa, uno de los más grandes y completos de la ciudad. Otras opciones pueden ser el complejo balneario Spa Resort Sanssouci, el Carlsbad Plaza Medical Spa & Wellness, hotel de cinco estrellas, o el hotel Thermal, que es anfitrión del Festival Cinematográfico Internacional de Karlovy Vary.

Mariánské Lazně:Más de cincuenta manantiales minerales fríos emergen en esta ciudad-spa. Los médicos especialistas en balneoterapia recomiendan estas aguas para tratar enfermedades del riñón y de las vías urinarias, afecciones nerviosas, digestivas y respiratorias, así como problemas de la piel y del aparato locomotor. Sin embargo, no hace falta tener alguna dolencia para disfrutar de una agradable estancia en Mariánské Lazně y relajarse al máximo con la oferta de servicios de wellness de la mayoría de sus hoteles.

Mariánské Lázně se caracteriza también por sus hermosos parques, gracias a los cuales figura entre las ciudades jardín más bellas de Europa. Puedes pasear sin ser molestado por nada, observar el agua brotar en numerosas fuentes y manantiales, aspirar el olor de las flores y los árboles florecidos o pasar un rato agradable tomando café y catando las excelentes obleas balnearias.

No dejes de admirar la famosa columnata de Máxim Gorkij, de acero y hierro fundido, que es el verdadero símbolo de la ciudad junto con la cercana fuente cantante, que cada hora impar (entre las 7 y las 21 horas) presenta un espectáculo de agua y música.

Františkovy Lázně: La ciudad más pequeña del triángulo de spas ofrece elegantes paseos con arcadas clásicas, parques históricos y un ambiente agradable de paz, relajación y descanso. Nombrada en honor a su fundador, el emperador austríaco Francisco I, la ciudad tiene por símbolo la estatua de un niño que, aseguran, tiene poderes mágicos.

Chodová Planá: Cuando se habla de los balnearios de Bohemia Occidental es importante mencionar los spas de cerveza. Aunque actualmente se pueden encontrar en muchas ciudades checas, incluyendo Praga o Karlovy Vary, la primera en ofrecer este original servicio fue la fábrica de cerveza Chodovar en Chodová Planá, pueblo en las cercanías de Mariánské Lázně.

Para los amantes del espumoso elixir es una parada obligada no sólo para probar la especialidad local o intentar “cocinarla” en la Academia de la Cerveza, sino también para bañarse en ella. La terapia combina los efectos curativos del agua mineral caliente, ingredientes para producir la cerveza y masajes. Los procedimientos sanan el cutis y el cabello, relajan los músculos, calientan las articulaciones y apoyan el sistema inmunitario del organismo. Cuando se sale de la espuma de la cerveza, el cuerpo se sentirá más joven. Y si no te apetece marcharte después del relax cervecero, es posible hacer una reservación en el hotel local. Además del spa, hay que probar los exquisitos platillos que ofrece el singular restaurante ubicado en el laberinto de roca, donde se encontraban las bodegas de la cervecería en el siglo XII.

  1. LEGADO HISTÓRICO

Loket: La historia de esta importante villa real, situada unos 15 kilómetros de Karlovy Vary, y su castillo se remonta al siglo XII. La entrada de la ciudad, cruzando el puente sobre el río Ohře, ofrece una escenográfica vista que se ha convertido en la foto perfecta para las redes sociales. El pintoresco centro de la ciudad también resulta un imán para los cineastas: allí se grabó Casino Royale donde Loket se presenta como una ciudad de Montenegro, donde James Bond y Vesper deben encontrarse con René Mathis. La plaza de la ciudad también sirvió de escenario para la película Sin novedad en el frente.

La ciudad adquirió el nombre de Loket, que significa “codo”, por estar ubicada en un pronunciado meandro del río Ohře con forma de codo humano. Los visitantes pueden recorrer los interiores y exteriores del castillo (con interesantes exposiciones) y subir a su torre medieval, además de pasear por la plaza principal rodeada de coloridas casas y degustar la cerveza Florian.

Bečov nad Teplou: El castillo medieval de Bečov ofrece una intrigante exposición dedicada al "hallazgo del siglo": el relicario románico de San Mauro. La historia de su hallazgo tiene todos los elementos de un relato de suspenso. En 1984, un comerciante de Estados Unidos contactó a las autoridades del gobierno checo socialista con la solicitud de comprar un objeto de valor que se encontraba en el territorio del país. Mientras negociaba con el comprador, el gobierno comenzó la búsqueda de cierto patrimonio histórico perdido hacía décadas. Con apenas un par de pistas, resolver el caso parecía imposible. Al final de una gran búsqueda a nivel nacional, el objeto fue encontrado bajo el suelo de la capilla del palacio en Bečov nad Teplou. Se trataba de una caja dorada con preciosos adornos del siglo XIII creada para guardar los restos mortales de San Mauro. El relicario es uno de los ejemplos más preciosos de la orfebrería medieval y su valor es incalculable, pues se considera el segundo tesoro más valioso del país después de las joyas de coronación de los reyes checos.

Monasterio de los premonstratenses en Teplá: El centro espiritual de Bohemia Occidental es, sin duda, el monasterio de Teplá, ubicado a 17 kilómetros de Mariánské Lázně. Fundado a finales del siglo XII por Hroznata, como compensación por no haber participado en una de las cruzadas, trajo a la región a la orden de los premostratenses, la cual regresó en el año 1990, tras muchos años de desgracia, y gradualmente fue reformando el deteriorado complejo. La iglesia románico-gótica complementa el complejo reformado en la época barroca por el famoso arquitecto K. I. Dienzenhofer. La visita también incluye el museo del monasterio y la biblioteca histórica, una de las más bonitas del país con más de 30 mil libros, incluyendo una valiosa colección de incunables (impresos del año XV), manuscritos iluminados, grabados antiguos, mapas y una colección de hojas gráficas.

  1. GOLF REAL

Si el golf es una de tus pasiones, encontrarás muchas razones para visitar la región, que cuenta con más de diez campos. Tan solo en Karlovy Vary se encuentran cuatro opciones: Golf & Racing Club, Golf Club Haje, Golf Resort Cihelny y Golf Resort (también conocido como Olšová Vrata), que es uno de los campos de golf más antiguos de Chequia y de Europa Central, pues fue fundado en 1904. Se encuentra a solo cinco kilómetros del centro de Karlovy Vary, tiene 18 hoyos, alberga torneos europeos notables a nivel internacional y una vez al mes es testigo de torneos de clubes locales.

En Mariánské Lázně la opción perfecta es el Club de Golf Real de Marianské Lázně. La primera pelota fue jugada en este campo por el rey inglés Edward VII. Sin embargo, el curso recibió su atributo "Real" hasta 2003, cuando le fue otorgado por la Reina Isabel II. El campo de 18 hoyos, con varios campos de entrenamiento interiores y exteriores, es muy popular entre los jugadores checos y extranjeros.

  1. BELLOS Y DELICIOSOS RECUERDOS

Curiosamente, muchos recuerditos tradicionales que los turistas compran en Chequia provienen de la región de Karlovy Vary.

Obleas: Karlovy Vary y Mariánské Lázně ofrecen un dulce tradicional muy popular. Se prepararon por primera vez antes del año 1800, pero por aquel entonces las obleas diferían de las actuales, ya que simplemente se espolvoreaban con azúcar y su destino eran los pacientes de los spas. Más tarde, los cocineros fueron aumentando las capas de oblea, añadieron especias, que junto con las aguas termales y la sal de Karlovy Vary forman el sabor específico que hoy conocemos. La primera panadería de obleas surgió en el año 1867 y, desde entonces, gozan de gran popularidad y son la delicia preferida para tomar durante los paseos por las columnatas, así como un recuerdo de los momentos pasados en esta región y el regalo favorito para familiares y amigos. Hay de varios sabores, pero los de chocolate, avellana y vainilla son los favoritos.

Becherovka: La bebida alcohólica de hierbas de Karlovy Vary cuenta con una larga tradición y, aunque se elaboró en primer lugar como medicina, terminó convirtiéndose en un rico licor de hierbas. Fue introducida en el mercado en el año 1807 y desde entonces goza de una popularidad extraordinaria. El porcentaje de alcohol en Becherovka llega a alcanzar el 38 por ciento. Su sabor exquisito se debe a las aguas de Karlovy Vary, al alcohol de calidad, el azúcar natural y una mezcla de 32 hierbas y especias con un sabor amargo específico. La receta es un secreto rigurosamente guardado que conocen sólo dos personas en la fábrica. El licor se toma en frío, pero también es un ingrediente predilecto para cocteles. Muy popular es el llamado “beton” (concreto, en checo), que combina Becherovka con tónica. También se suele combinar con coca cola o jugos de varios sabores. La historia de esta bebida tan apreciada por los checos puede seguir en el Museo de Jan Becher ubicado en el lugar donde se encontraba la primera fábrica, en el centro de Karlovy Vary.

Moser: El cristal y la porcelana son las industrias tradicionales de la región. La fábrica de cristal más conocida y una de las más importantes del país es Moser. Su cristal sin plomo, elaborado de forma manual con decoración de oro, plata y tallados finos, se convirtió en el sinónimo de calidad y tradición. Fue fundada en 1857 y sus productos todavía están considerados entre los mejores del mundo, lo que confirma el hecho de que es una de las marcas que se estila usar en los eventos de la realeza. La visita incluye tres espacios: el taller donde se sopla el cristal, el museo con la exposición de colecciones históricas y contemporáneas, y la tienda.

Otros recuerdos: Jarritas de porcelana para tomar agua de los manantiales, rosa de piedra de Karlovy Vary, limas de uñas de cristal.

  1. DE PELICULA

La primera semana de julio, Karlovy Vary se convierte en el centro de cine mundial. Allí se celebra un festival de cine que es uno de los más prestigiosos de Europa y cuenta con un ambiente inconfundible, que se caracteriza por el contacto directo y estrecho entre las estrellas invitadas y su público. El primer festival se celebró en 1946 en Mariánské Lázně, pero ya un año más tarde se trasladó a Karlovy Vary. Suele estrenar más que 200 películas nuevas de todo el mundo y la cinta ganadora recibe el Globo de Cristal durante la ceremonia final. Celebridades y estrellas junto con miles de aficionados al cine asisten a proyecciones, conciertos, ceremonias, fiestas, conferencias de prensa y decenas de otros eventos que forman parte de la agenda del festival. La sede es el hotel Thermal, sin embargo, toda la ciudad vive con el festival. Entre las estrellas de cine que acudieron al festival podemos mencionar a Leonardo di Caprio, Michael Douglas, Keira Knightley, Morgan Freeman, Scarlett Johansson, Sharone Stone, Robert Redford, Robert de Niro, Antonio Banderas, Gael Garcia Bernal, Judi Dench, John Malkovich, John Travolta, Julianne Moore, Renée Zellweger y muchos más.

Itinerario recomendado (4 días)

Día 1 y 2: Karlovy Vary

Día 3: Loket - Bečov

Día 4: Mariánské Lázně – Teplá – Chodová Planá

La mejor época para viajar es de abril a octubre, ya que los castillos, palacios y campos de golf están abiertos, los días son largos y el clima agradable. Gracias a sus tratamientos de spa, que son un gran atractivo, la región se puede visitar también en invierno. 

Datos básicos:

Ubicación:

130 km desde Praga, 180 Km. desde Dresde, 300 Km. desde Munich y 360 Km. desde Berlín.

Experiencias / Aventuras:

Spa – wellness, lujo, cine, gastronomía, cristal, compras, deportes (golf, running, esquí, ciclismo, senderismo), compras.

 

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