Culto a las marionetas
Si tienen oportunidad, no se pierdan un espectáculo de marionetas en un viaje a Chequia. Da igual que no entiendan lo que dicen los personajes, lo importante es ver la relación especial que se produce entre lo que ocurre a uno y otro lado del escenario.
Por: Javier Mazorra
Publicado: Octubre 10, 2017
Para los checos las marionetas representan mucho más que un divertido pasatiempo, sienten un culto muy especial hacia esta forma de expresión que mucho antes de que la UNESCO lo declarase de forma solemne, hace ahora un año, ya hacía siglos que formaba parte de su patrimonio cultural.
Es difícil no dar un paso por el centro de Praga y de otras ciudades de Chequia, sin encontrarse con una marioneta. Ya sea decorando cualquier escaparate o en tiendas especializadas como Obchod Loutkami en la calle Nerudova 51, las que se encuentran en Lužického semináře 5 y 7 o la que se esconde en el callejón Dorado del Castillo.
A diferencia de otras que se pueden ver en otros países, las marionetas checas suelen ser más elaboradas. Casi siempre están realizadas en madera. Sólo hay que fijarse detenidamente en ellas para ver con que cuidado se trabajan sus expresiones faciales. No es raro encontrarlas en tiendas de antigüedades, ya que en más de una ocasión terminan convirtiéndose en pequeñas obras de arte. Se podría decir que se han transformado en uno de los símbolos más populares del país y sin duda, en uno de los recuerdos favoritos de muchos viajeros que casi siempre caen en la tentación de llevarse una a casa. Y sin embargo son muy pocos los visitantes que se acercan a un teatro de marionetas. ¡No saben lo que se pierden!
Lo más fácil es dirigirse al Národní Divadlo Marionet , el Teatro Nacional de Marionetas de Praga, donde repiten una y otra vez versiones de óperas de Mozart, como Don Giovanni y La Flauta Mágica y donde también se ofrece la oportunidad de conocer los secretos de esta curiosa combinación de expresión artística que mezcla teatro, ópera con el mundo de los titiriteros, a través de visitas guiadas que incluyen la entrada a su intrigante museo.
Aunque si se desea descubrir esa relación especial que tienen los checos con las marionetas es mejor acercarse a alguno de los otros teatros profesionales que funcionan tanto en la capital, como en muchas otras ciudades como Brno , Pilsen , Liberec u Ostrava Uno particularmente interesante es el Divadlo Spejbla a Hurvinka en el mismo Praga donde se tiene el privilegio de conocer ,cara a cara, a los carismáticos personajes creados a principios del S.XX en Pilsen por J.Skupa , una de las figuras más influyentes en la historia de la marionetas de la República Checa . A través del duo padre e hijo, formado por Spejbl y Hurvínek, a los que se irían uniendo un perro parlanchín y dos personajes femeninos, este polifacético creador atraería un público tanto adulto como infantil, perdurando su mensaje después de su muerte, como se puede comprobar en los espectáculos de este teatro. Las situaciones que describe y sus diálogos diseccionan los problemas de la población checa pero también su particular forma de ser, todo ello impregnado de mucho humor y sarcasmo.
Como justificaba la UNESCO en su informe favorable a la declaración de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, las marionetas en Chequia desde al menos el siglo XVIII han servido para aportar valores éticos y educativos pero al mismo tiempo han sido un privilegiado vehículo para resaltar muchos rasgos de la cultura checa. Por otra parte forman parte integrante de la cultura teatral a todos los niveles a pesar de que se echan en falta nuevos textos que introduzcan temas contemporáneos. La mayoría de la Escuelas de Arte Dramático incluyen un departamento específico a esta forma de expresión en la que participan todo tipo de actores profesionales, escritores, músicos y directores de escena. Quizás no hay mejor sitio para conocer la importancia del mundo de las marionetas en Chequia que asistiendo a alguno de los festivales que se organizan por el país. El más importante es sin duda el de Chrudim que en 2018 cumplirá se 67 edición y que se celebra a principios de verano, concentrando muchas de las compañías amateur y semiprofesionales del país.
Otra forma interesante de acercarse a este universo tan particular, es visitando los muchos museos que existen por toda la geografía del país. El Museo Nacional se encuentra en Prachatice . También vale la pena conocer los de Pilsen , Cesky Krumlov o Chrudim .