Hradec nad Moravicí: Inspiración para hadas

El complejo palaciego Hradec nad Moravicí ha sido reconocido como el escenario más apropiado para un cuento de hadas en toda Chequia y es tan fotogénico que no para de cosechar corazones en las historias de Instagram. Cuando visites la región de Moravia y Silesia, al noreste del país, haz una cita con la magia y el arte en el castillo de la familia Lichnovský de Voštice.

Por: Jess Garbarino

Publicado: Marzo 21, 2022

Seis generaciones de príncipes y condes de la familia Lichnovský se encargaron de hacer del palacio Hradec nad Moravicí un lugar encantador, no sólo por su arquitectura y sus bellos jardines, sino también por el ambiente cultural y artístico que impregnaba su activa vida social. Celebridades como Ludwig van Beethoven y Franz Liszt fueron algunos de sus huéspedes. Y aunque no es posible comprobar si ha habido hadas interviniendo en las historias que transcurrieron entre sus muros, lo cierto es que el palacio aún conserva un aura mágica e inspiradora.

Cuatro mil años

Los registros históricos señalan que la colina de Hradec ha estado habitada desde hace unos cuatro mil años y siempre ha sido un punto estratégico de vigilancia, muy bien protegido. El fuerte eslavo del siglo VIII que allí se levantaba fue reemplazado, trescientos años después, por el castillo del príncipe de los Přemyslids. Tras un incendio, el famoso rey Přemysl Otakar II levantó a mediados del siglo XIII un nuevo castillo gótico, rodeado por un ingenioso sistema de defensa. Durante el siglo XIV, Hradec fue centro administrativo de Opava y luego pasó por manos de varios señores. Kašpar Pruskovský de Pruskov heredó la propiedad en 1585 y convirtió el antiguo castillo medieval en una mansión renacentista rodeada por un estupendo jardín. En 1778, la propiedad de Hradec pasó a manos de la familia principesca prusiana de los Lichnovský de Voštice, quienes a principios del siglo XIX adaptaron el castillo de Hradec nad Moravicí, dándole su actual apariencia.

Blanco y rojo

El conjunto palaciego, que se encuentra a apenas ocho kilómetros de la ciudad de Opava, cuenta con tres estructuras separadas: el Castillo Blanco, el Castillo Rojo y la Torre Blanca. El edificio más antiguo es el Castillo Blanco, donde se encontraban las estancias privadas de los propietarios, las habitaciones de huéspedes y las salas de representación. El Castillo Rojo, de estilo neogótico, hace las veces de puerta de entrada y muralla que encierra un gran patio y abraza el jardín del palacio. Este edificio fue construido para funcionar como caballeriza y, sin embargo, es la estructura más fotogénica de todo el complejo. Por último, está la Torre Blanca, que era un gran depósito de agua.

Visitas guiadas

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, en 1945, la propiedad pasó a manos del estado y desde entonces está abierta al público. En abril de 2001, el castillo fue declarado Monumento Cultural Nacional y es un destino muy popular entre los viajeros que recorren la región de Moravia y Silesia.

Los visitantes pueden elegir entre dos recorridos guiados por los interiores del Castillo Blanco. El primero conduce a través de las diferentes áreas del primer piso: la sala de lectura, la biblioteca, el comedor principal, el pasillo neogótico, los salones de baile, el apartamento del príncipe y las habitaciones sociales, de fumadores, de billar, de música, la sala rococó de las mujeres. El segundo recorrido, por la planta baja, donde se suelen instalar exposiciones de arte, permite visitar la Gran Suite de invitados, la capilla, la sacristía y la sala heráldica.

Más información: zamek-hradec.cz

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