Mis experiencias checas preferidas

Existe una creencia tácita entre los viajeros: el que ha visitado más países gana. Sin embargo, el viajero encuentra la verdadera grandeza en los momentos, los lugares y las sensaciones plenas. Esto es lo que te lleva a alcanzar el éxito en el viaje. Los destinos se cuentan por los recuerdos inolvidables.

Por: Joaquín del Palacio

Publicado: Septiembre 19, 2019

La República Checa se ha colocado entre los mejores destinos para sentir sensaciones en lugares y vivir momentos muy especiales, tanto en ciudades como en la naturaleza, en hoteles como en restaurantes.

¡Felices sueños!

Nunca olvidaré haber pernoctado en un hotel de cine. Sí, porque en el Grandhotel Pupp, en el centro de la ciudad balnearia de Karlovy Vary, se celebra cada año el Festival Internacional de Cine y las fotos de las estrellas de Hollywood adornan sus paredes. No se trata solamente de un excelente hotel, es casi un palacio, sino que además me hizo sentirme especial y me trasladó a otra época… Su casino, el spa o su precioso teatro de bolsillo además de su estilo elegante y su preciosa habitación se grabaron en mi memoria.

En Chequia he dormido entre las nubes... ¡Una experiencia difícil de conseguir! Muy cerca de Liberec está el pico Ještĕd y, como remate de esta cima, se ubica el icónico y cónico hotel Jested que aparenta ser una nave espacial. Sus brillos metálicos son visibles desde kilómetros. Situado en el pico que da su nombre, se accede hasta la puerta recorriendo una carretera panorámica.

Es un edificio singular que ha ganado premios. Permanece prácticamente intacto desde su inauguración, incluso, algunas habitaciones conservan la misma decoración. Las vistas, de 360º, cambian a cada momento según la luz y el cielo. Pero lo mejor de la estancia llegó al despertar, abrir la cortina y mirar por la ventana... ¡Todo estaba blanco! Estaba nublado. Una gran nube de algodón había sido mi edredón.

Buena mesa

La gastronomía es un estímulo para viajar a la República Checa. Se caracteriza por una excelente relación calidad precio y la excelencia de algunos de sus platos como el gulash, la trucha o el pato. Esta ave la preparan de maravilla, tanto es así que es casi imposible evitar pedirlo al abrir la carta. ¡Durante un viaje de cuatro días lo disfruté cuatro veces! Y por supuesto con vino de Moravia o con cerveza, ¡qué rica!

La más consumida en España siempre ha sido la rubia y de tipo Pilsen. Al finalizar la visita de la fábrica de la ciudad de Pilsen se acrecienta el deseo por catarla: Una cerveza sin filtrar, en su temperatura ideal, no tan fría como en España, y dentro de la fábrica. Nadie podría pensar que ese momento iba a ser inolvidable. Aquel aroma, el sabor rico que permanece largo tiempo en boca, incluso, su imagen con esa curiosa turbidez conformaron una de las sorpresas del viaje.

Naturaleza salvaje

La naturaleza checa deslumbra por su buen estado e impresiona por la cantidad de paisajes protegidos que ostenta. Y por esto es fácil acumular experiencias únicas. De entre todos los recuerdos escojo sobre todos: una ruta, una pared de roca y una tormenta.

En el Parque Nacional de la Suiza de Bohemiahay un itinerario que parte de Hřensko, remonta el río Kamenice, e incluso navegando un tramo por un cañón intransitable. Más tarde se atraviesa una población que sirve de avituallamiento. Tras una larga caminata por bosques, finalmente se alcanza un lugar verdaderamente impresionante: la Puerta de Pravčice. Un espectacular arco de piedra de 21 m de altura por 27 de anchura que deja boquiabierto a quien lo admira. Es uno de los paisajes más bonitos de Europa.

La ciudad de Dĕčín cuenta con una vía ferrata única. Es urbana, ya que parte de una de sus calles y se eleva 90 m por una pared pétrea con diferentes niveles de dificultad adaptados a distintos públicos. Ascender mientras atardece sobre la ciudad y, de fondo, suenan las canciones de un concierto desde la otra orilla del río Elba configuran un momento irrepetible.

Los bosques en los alrededores de Dĕčín esconden muchas sorpresas... Buscando alojamiento surgió entre los árboles un decadente y viejo hotel de madera, digno de una terrorífica película, junto a un lago lleno de patos en el que me bañé con los últimos rayos de sol que se reflejaban en él. Sin embargo, al caer la noche todo cambió. Desde la ventana se vislumbraba una tormenta sobre el bosque. Lentamente se aproximaba. Rayos, truenos y relámpagos hicieron temblar las paredes de la habitación.

Imágenes urbanas

Posiblemente la ciudad más bella sea Praga. Aunque suele estar abarrotada de turistas, a las 5 a.m. está completamente vacía, incluso el Puente de Carlos. Paseé admirando los detalles arquitectónicos, crucé el río Moldava y subí al castillo para ver el amanecer sobre los tejados iluminados por los primeros rayos.

Otra postal que se me antoja inolvidable es la del festival musical Colores de Ostrava que se celebra en unos antiguos altos hornos. Las imágenes de esos edificios siderúrgicos y del crisol (para fundir el metal), así como la panorámica desde lo alto de la torre, que se eleva sobre el horno principal, divisando los 11 escenarios de conciertos componen una imagen futurista propio de la ciencia ficción. 

La memoria me hace...

Recordar muchos momentos más: el día que entré en la ciudad Olomouc haciendo rafting, la caminata por el laberinto pétreo del Paraíso Checo, la imagen de Loket y su castillo, el relax de las aguas termales en las ciudades balneario, la maravillosa biblioteca del monasterio Strahov...

Pero estos preciados recuerdos los contaré en otro momento.

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