De Berlín a Praga

¿Durante tu viaje por Europa planeas conocer Berlín y Praga? En el camino entre ambas capitales hay varios lugares donde conviene hacer una parada para descubrir rincones sorprendentes. ¡Toma nota!

Por: Jess Garbarino

Publicado: Junio 22, 2022

Un viaje por Europa recorriendo las principales capitales puede volverse mucho más enriquecedor y variado si se hace un alto en algunos rincones selectos, con menos fama y muchísimo encanto. El tren une Berlín y Praga en cuatro horas y 20 minutos, pasando por Dresde. Pero te recomendamos hacer algunas escalas para visitar Ustí Nad Labem, Děčín, Teplice y Terezin.

Distancia de Berlín a Praga: 350 kilómetros

Tren Berlín–Praga, 4:20 horas

Tren Dresde–Praga, 2:25 horas

Ustí Nad Labem

A apenas 30 kilómetros de la frontera con Alemania, a orillas del río Elba, se encuentra la ciudad de Ustí Nad Labem, donde te proponemos hacer la primera escala del viaje entre Berlín (o Dresde) y Praga. El ícono de la ciudad es el castillo de Střekov, del siglo XIV, que se levanta sobre un abrupto promontorio rocoso de 100 metros de alto, con el río fluyendo a sus pies. Además del castillo, se puede visitar el palacio de Větruše, donde se llega tomando un teleférico que recorre 330 metros. También llama la atención el puente Mariánský, inaugurado en 1998, que ha recibido importantes reconocimientos por su singular diseño.

Desde Ustí (como llaman cariñosamente a la ciudad sus habitantes), se pueden organizar excursiones a algunos lugares cercanos que valen mucho la pena. Los amantes de la naturaleza, los deportes de aventura y los paisajes sobrecogedores deben aprovechar la oportunidad de visitar Děčín y el Parque Nacional Suiza Bohemia. Además, quienes quieran descubrir un pequeño pueblo con muchísimo encanto, han de poner rumbo a Teplice.

Děčín

Unos 27 kilómetros separan a Ustí de Děčín, donde las opciones de disfrutar las actividades al aire libre se multiplican. A orillas del río Elba, donde confluye con el río Ploučnice, se encuentra el centro histórico de Děčín, vigilado desde lo alto por el castillo de estilo clásico y barroco de la ciudad, que se puede visitar. En la otra margen del río llama la atención la impresionante formación rocosa Schäferwand. Desde esta ciudad se pueden organizar un gran número de excursiones a los miradores del Parque Nacional Suiza Bohemia, probar la vía ferrata o practicar el ciclismo de montaña.

Teplice

La ciudad balneario más antigua de Europa central, ubicada a 21 kilómetros de Ustí Nad Labem, es famosa por sus spas, sus aguas termales y los personajes que la visitaron. Los viajeros deben recorrer sin falta el castillo, rodeado de un hermoso jardín, donde se encuentra el museo regional. La plaza del Castillo, con su correspondiente columna de la peste, es el corazón de Teplice y desde allí se puede ascender a la torre de la iglesia de San Juan Bautista, que ofrece una excelente panorámica. Un tren turístico que corre por la ciudad y algunos puntos de interés cercanos hacen la vida más sencilla y descansada a los visitantes que, claramente, llegaron allí en busca de alguno de los spas que han hecho famosa a la ciudad. Así, entre los spas de Teplice destacan el Balneario Imperial, que debe su nombre a su huésped más famoso, el emperador Francisco José de Austria, y el Thermalium Beethoven (Lázeňská ulička), llamado así en honor al músico que pasó largos períodos en la ciudad buscando el restablecimiento de su salud.

Terezin

La última parada en el camino entre Berlín y Praga debe hacerse en Terezin, un lugar de triste memoria que es necesario conocer para tomar conciencia de una historia atroz que nunca más debe repetirse. El antiguo campo de concentración nazi y gueto de Terezin están abiertos al público y se visitan con las emociones a flor de piel. Incluso cuando se trataba de un centro de propaganda nazi y no de un campo de exterminio, son contados los prisioneros (entre ellos muchos niños) que lograron salir con vida de este sombrío lugar.

Próxima parada: Praga

 

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