Descubre los 7 cafés históricos más bonitos de Praga

La capital checa desvela sus encantos a pie de calle, en sus plazas, miradores, puentes y parques... pero también lo hace en la esfera privada a través de sus cafés. Muchos de ellos se han convertido en lugares imprescindibles para sentir el peso de la historia o conocer la evolución artística de la ciudad. No te pierdas esta selección de los cafés históricos más bonitos de Praga y juega a imaginar en ellos a tus escritores checos favoritos.

Por: Pepa García

Publicado: Mayo 05, 2022

El inexorable paso del tiempo ha convertido estos cafés históricos de Praga en pequeños museos en los que su oferta gastronómica pasa a un segundo plano. Intercalar las típicas visitas imprescindibles con ratos de calma en los que entrar en un café y dejar volar la imaginación se nos antoja de lo más apetecible. Son espacios bonitos y elegantes en los que no impera el estilo nórdico, los espacios diáfanos o el minimalismo que parece haberse apoderado del mundo. Tus vecinos de mesa tampoco estarán debatiendo sobre literatura, arte o política, como hacían siglos atrás, sino sobre cuestiones más mundanas. Aquellas personalidades de antaño, escritores, artistas, políticos, arquitectos, han cedido el asiento a viajeros ávidos de vivir la experiencia de sentarse donde antes lo hicieran personajes como Kafka o Einstein. ¿Seguirán las musas todavía allí?
Si, como a nosotros, te motiva descubrir rincones llenos de historia, esta selección de cafés históricos de Praga te va a hacer un poco más feliz.

Café Savoy.

© Café Savoy.

7 cafés históricos y elegantes de Praga

1. Café Savoy

Nada más traspasar el umbral del animado Café Savoy, su techo neorrenacentista, del que penden bonitas lámparas, captará toda tu atención. Una vez satisfecha la necesidad de desentrañar sus formas y colores, ya puedes pedir mesa para disfrutar de un ambiente que recuerda a la Primera República. El sonido de los cubiertos sobre la porcelana es la banda sonora que acompaña a este histórico café de Praga durante gran parte del día. Además de disfrutar de su bonito interior, aquí se acude a desayunar y comer muy bien, y de eso se encarga František Skopec, su jefe de cocina. Si buscas algo rápido a mediodía, pide un schnitzel con ensalada de patatas, y si vas por la noche seguro que la atmósfera es aún más especial con un vino moravo en las manos.

Consejo: si no quieres esperar cola, reserva previamente por Internet.

Café Louvre

© Café Louvre.

2. Café Louvre

¡Qué sería de un café histórico sin historias que contar! El Café Louvre, que abrió sus puertas en 1902, no sólo tiene un nombre que a todos nos resulta familiar sino que alberga anécdotas de numerosas personalidades que han pasado por allí. Algunos de ellos como Tomáš Garrigue Masaryk, Karel Čapek, Franz Kafka y el físico Albert Einstein acudían frecuentemente. Estuvo cerrado durante la época comunista y convertido en oficinas pero en 1992 fue recuperado de nuevo y puesto a disposición de cuantos echaban de menos su café y su strudel (tarta de manzana).
De este café histórico de Praga enamoran los tonos rosados de sus paredes, sus amplios arcos, las molduras de estuco de estilo neo-rococó y sus grandes ventanales. Un ambiente que recuerda a la época del Imperio Austrohúngaro y que tanto disfruta su clientela. El café está situado en el número 20 de la Avenida Nacional, en la primera planta, y abre durante todo el día (desayunos, comidas, meriendas y cenas). Seguro que te cuadra en algún momento durante tu viaje.

Consejo: si te gusta jugar al billar, hay una sala específicamente para ello (la puedes ver en la galería de fotos).

Cafe Louvre

© Café Louvre.

3. Café Slavia

Este es, quizás, el café con las mejores vistas de Praga ya que desde sus ventanales se puede admirar el Teatro Nacional, el Puente de Carlos, el río Moldava y el Castillo de Praga. También es uno de los más antiguos ya que fue fundado en 1884. Del estilo art déco del Café Slavia y de su agradable ambiente ya han disfrutado durante más de un siglo artistas, poetas e, incluso, el expresidente Václav Havel al que también le gustaba venir a este café. Sirven los desayunos hasta las 2 de la tarde, y a partir de las 12 ya puedes almorzar algún plato tradicional checo. Además, si acudes por la tarde podrás disfrutar de música de piano en directo.

Consejo: Es recomendable reservar previamente. Abre de 9 a 22 horas.

Café Slavia

© Café Slavia.

4. Café Imperial

Te quedarás atónito al entrar en este café histórico de Praga. Cuesta dejar de mirar cada uno de sus rincones, sobre todo aquellos cubiertos de cerámica. En sus paredes, columnas y techos miles de pequeñas teselas compiten por encajar. Todo en conjunto reafirma su nombre de Café Imperial, y demuestra que esta joya arquitectónica de 1914 no ha pasado de moda. Además de admirar sus relieves, grandes ventanales y bonitas alfombras, también se puede degustar la rica cocina tradicional checa que propone el chef Zdeněk Pohlreich. Deja hueco para el postre o acude sólo a merendar porque sus tartas tienen fama (también las hay para llevar).

Consejo: Prueba sus desayunos y el rico pastel Imperial.

Café Imperial

© Café Imperial.

5. Grand Café Orient

Este es uno de los cafés más especiales de Praga –y del mundo– porque no existe otro de estilo cubista. Se sitúa en la Ciudad Vieja, en la Casa de la Madona Negra (dům U Černé Matky Boží), que fue construida en 1912 por el arquitecto Josef Gočár cuando sólo tenía 31 años. Durante tu visita, antes de tomar algo en el Grand Café Orient, recorre la exposición del Museo de Artes e Industrias donde podrás hacerte una idea más clara de todo lo que representa el cubismo en el arte y la arquitectura. Una vez en el interior del café, en la primera planta, te darás cuenta de que incluso la decoración, sillas, mesas, sofás, cortinas... van a juego en este estilo. Ofrecen desayunos, comidas y cenas, así que puedes acercarte desde las 9 o 10 hasta las 22 horas.

Consejo: Observa en la esquina del edificio la escultura de la Virgen Negra.

Grand Café Orient

© Grand Café Orient.

6. Café Obecní dům o Casa Municipal

Recorrer la Casa Municipal de Praga y detenerse en su Café Obecní dům es rescatar de la memoria aquellos tiempos dorados de los últimos años de los Habsburgos y el inicio de una joven república. Una época en la que los cafés eran espacios para la tertulia y los encuentros sociales. Ese espíritu de la década de 1920 parece haberse quedado atrapado en su decoración art nouveau y en la belleza de cada detalle aportado por grandes pintores y escultores. Tomar un café con una de sus deliciosas tartas es rendir homenaje al pasado en uno de los cafés más bonitos de Praga. Reserva mesa junto a la ventana o junto a la fuente de la ninfa.

Consejo: Prueba sus pasteles caseros.

Café de la Casa Municipal de Praga

© Café de la Casa Municipal.

7. Cafetería-pastelería Myšák

Y si eres un fanático del dulce, no puedes dejar Praga sin haber visitado alguna de sus muchas pastelerías. Una que entra en la categoría de cafetería histórica es Myšák, que abrió sus puertas en 1911 y que incluso fue proveedora de la oficina presidencial del Castillo de Praga. El responsable de la ubicación en esta preciosa casa renacentista fue el pastelero František Myšák quien encargó su reconstrucción al arquitecto Josef Čapek. Al frente del obrador está ahora el chef Lukáš Pohl que, además de ofrecer recetas tradicionales, imprime un singular toque creativo. Acude para desayunar o merendar pero no te pierdas esta pastelería de Praga.

Consejo: Pide la afamada copa de helado de vainilla, caramelo, nata y nueces caramelizadas.

Y ahora que conoces los cafés históricos más bonitos de Praga, ¿por cuál vas a empezar?

Pastelería Mysak

© Cafetería-pastelería Myšák

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