Si eres de los que aprovecha la menor ocasión posible para escapar de la rutina, seguro que estás valorando cuál es el lugar más indicado para tus próximas vacaciones. Nosotros lo tenemos claro, vivir la Semana Santa en la República Checa es una propuesta perfecta por muchas razones. Entre ellas, porque permite conocer las curiosas tradiciones (religiosas y paganas) que rodean la fiesta, también gozar del despertar de la primavera en sus muchos jardines y bosques, y desconectar de estos convulsos tiempos en rincones increíbles.
Curiosidades de la Semana Santa en Chequia
La Semana Santa en la República Checa se inicia oficialmente el Jueves Santo, durante este día que se conoce como Jueves Verde existe la costumbre de comer alimentos de este color, espinacas, ortigas, e, incluso, cerveza de esta tonalidad.
Entre el Miércoles de Ceniza y el Lunes de Pascua se llevan a cabo varias tradiciones, algunas tan bonitas como pintar huevos de Pascua y esconderlos para que los niños los encuentren, elaborar dulces con forma de trenza o nudo que se llaman Judas (jidáše), hornear pan dulce (mazanec) o jugar a “azotar” a las chicas con una trenza de sauce. Pero los checos, además de celebrarlo en casa, también salen a la calle para disfrutar del ambiente y encontrarse con la familia y los amigos en mercadillos y restaurantes.

Visitar los mercadillos de Semana Santa de Praga
Los mercadillos navideños se llevan toda la fama pero los de Semana Santa también tienen su encanto. Si viajas a Praga durante esta celebración podrás curiosear entre los animados puestos situados en la Plaza de la Ciudad Vieja y en otros espacios de la capital. En ellos observarás bonitos huevos de Pascua pintados a mano y trenzas realizadas con mimbre. En algunos incluso podrás ver a los artesanos trabajar de forma laboriosa. Además de llevarte algún recuerdo, déjate tentar por la repostería tradicional: las trenzas, los dulces con forma de corderito (beránek) y los judas (jidáše).
Brno, música y mercadillos
La segunda ciudad de Chequia también cuenta con eventos especiales durante la Semana Santa. Podrás pasear entre los más de 40 puestos del animado mercadillo de la Plaza de la Libertad (náměstí Svobody). Artesanía, huevos de Pascua de colores y una rica repostería de Semana Santa te estarán esperando.
Y si eres un enamorado de la música, debes saber que por las plazas de Brno desfilan grupos folklóricos que inundan el ambiente con sonidos de zimbal mientras el vino de Moravia del Sur invita a apagar la sed y a poner una nota de alegría extra a esta fiesta. También es un privilegio visitar sus iglesias y catedrales para asistir a los conciertos que se llevan a cabo durante el Festival de Pascua de la Música Sacra.

Museo al aire libre de Valaquia
Como, de momento, no es posible trasladarse al pasado te proponemos realizar una inmersión durante tu viaje de Semana Santa a la República Checa. Sólo tendras que visitar el Museo al aire libre de Valaquia para conocer antiguas tradiciones y un poco de folklore checo. Este museo se encuentra en la población de Rožnov pod Radhoštěm, a los pies de las montañas Beskydy, y allí se suelen realizar diversas representaciones en Dřevěné městečko (‘El pueblecito de madera’).
Sin duda, es una escapada desde Praga que merece mucho la pena aunque, debido a la distancia (casi 4 horas de camino), hay que plantearse quedarse a dormir en ciudades más cercanas como Olomouc (a 75 km), Ostrava o Zlín (unos 50 km).

Palacio de Valtice. © Ales Motejl
Semana Santa en los castillos y palacios
Si durante todo el año los castillos y palacios checos se visten de nostalgia, durante la Semana Santa muchos abren sus puertas para celebrar la llegada de la primavera. Sus amplios interiores, patios de armas y bodegas acogen, como en el castillo Křivoklát, programas variados de bailes, talleres de pintura de huevos de Pascua y de trenzas de mimbre durante el fin de semana. También puedes elegir el palacio de Valtice, en Moravia del Sur, que suele ofrecer degustaciones de vino en su bodega con música en vivo, paseos en coches de caballos por el parque del palacio, y visitas guiadas por las instalaciones. Comprueba su agenda para este año.

Relax y cultura: balneario de Poděbrady y Kutná Hora
Aunque para muchas personas los spas y los balnearios son lo mismo, realmente es en los segundos donde se tratan dolencias físicas y los tratamientos son supervisados por profesionales de la medicina. La República Checa cuenta con una larga tradición balnearia, incluso reconocida por la Unesco, y allí encontrarás numerosos establecimientos donde recibir las mejores terapias sanitarias. Si viajas durante las vacaciones de Semana a Santa a Bohemia Central no dudes en acercarte al balneario de Poděbrady, un establecimiento fundado en 1908 por el que pasan anualmente más de 25.000 usuarios.

En el complejo también se sitúan varios hoteles, por lo que se puede organizar un fin de semana termal añadiendo visitas cercanas, a menos de 40 kilómetros, como la preciosa ciudad de Kutná Hora, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y la Caballeriza Nacional de Kladruby nad Labem.

Correr un maratón en Chequia
Algunos viajeros confiesan que se relajan escuchando música en conciertos, otros recorriendo fábricas de cerveza, también los hay que se quedan fascinados con el arte y quienes se sienten realizados superando sus propias marcas en los maratones.
Todos ellos encuentran un lugar en Chequia, pero aquellos que pertenecen a la última categoría este año podrán volver a ser felices compitiendo y mejorando sus objetivos en la primera carrera de RunCzech, la Media Maratón de Praga. También saldrán al trote, en familia, en el centro histórico de České Budějovice. Una semana después le tocará a Brno, en el autódromo, y a Ostrava, en su popular NightRun. Estas son sólo una pequeña muestra de pruebas deportivas, en RunCzech se pueden consultar muchas otras.

Chateau Mcely, desconexión total
Y para terminar estos planes de Semana Santa en la República Checa, ¿qué te parece dirigirte al Chateau Mcely, que está situado en mitad de un bosque? Se ubica en el pueblo de Mcely (a 65 km de Praga) y es el lugar ideal para desconectar. Sólo dispone de 24 habitaciones, divididas en dos plantas y con una decoración individualizada. Por sus ventanales entra el trino de los pájaros procedentes del bosque Svatojířský les, al tiempo que los aromas florales de sus jardines también compiten por formar parte del escenario.
No es necesario salir de la finca para comer, ya que cuenta con el restaurante Piano Nobile que sirve exquisitos menús con productos locales o cultivados en el propio huerto del chateau. Y si te apetece un extra de mimos, prueba los tratamientos de aromaterapia del balneario Mcely Bouquet Spa.

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