¿Conoces estos inventos y descubrimientos con firma checa?

Los inventos y descubrimientos no sólo nos llenan de orgullo cuando los realizan nuestros compatriotas, sino que también aportan pistas sobre periodos concretos de la historia de un país. En esta ocasión viajamos a la República Checa para conocer los inventos con sello checo, además de las mentes brillantes responsables de esos hallazgos que nos han facilitado tanto la vida. 

Por: Pepa García

Publicado: Julio 02, 2021

El listado de creaciones e inventos checos podría ser casi infinito pero, como no te queremos aburrir, hemos elegido algunos que nos han parecido particularmente curiosos. Comenzamos por vocablos aportados por distintas personalidades de Chequia y que nombran nuevas realidades. ¿Sabías que la palabra “robot” se empleó por primera vez en 1920 en la novela R.U.R. del autor checo Karel Čapek? Esta centenaria palabra, que tanto empleamos, fue acuñada en este país centroeuropeo por Josef, el hermano del escritor, para definir a un “hombre artificial”. Debes saber que la palabra “robota” significa, literalmente, “trabajo” o “labor” en checo y en otras lenguas eslavas.

Otra denominación que también debemos a la lengua checa es “dólar”, que proviene de la abreviatura “tolar” –que a su vez procedía del alemán “Joachimstaler”–, y con la que se identificaban las monedas de plata acuñadas en el oeste de Chequia. Un poco más bélica es la palabra “pistola” (de píšťala, flauta en checo), con la que se conocía un pequeño cañón de mano que usaban los husitas.

Exposición Robot en Brno

Inventos que mejoran el día a día

Existe una categoría de inventos que nos facilitan la vida, y que pocas veces nos planteamos quien ha sido la mente creativa que los ha hecho realidad. A no ser que sea compatriota, los españoles sabemos de sobra quién inventó la fregona o el chupachups pero no tenemos ni idea de quién fue el artífice de los terrones de azúcar. Esos cubitos que añadimos al café fueron inventados en la ciudad de Dačice, en Bohemia del Sur, y patentados en 1844. Antes de ellos, este dulce alimento se vendía en grandes barras que podían alcanzar el metro y medio de longitud. Fraccionarlos en pequeñas porciones fue una idea del director de una fábrica de azúcar tras el pequeño accidente que sufrió su mujer al cortase con uno de ellos. Si visitas Dačice no debe sorprenderte, por tanto, la existencia de un monumento al Terrón de Azúcar, y tampoco que ocupe un lugar de honor en el museo municipal.

Y si los terrones te parecen útiles, ¿qué me dices de las lentes de contacto o de las medias? Las lentillas (cómodas y blanditas) que nos han permitido olvidarnos de las molestas gafas se las debemos al químico y profesor Otto Wichterle, quien presentó la solicitud de patente en 1961. Aunque el pionero fuese Leonardo da Vinci en el siglo XVI, las de este checo se hacían a partir de hidrogel y resultaban muy llevaderas. A la misma persona también le debemos un tipo de medias femeninas, desarrolladas en 1940 en los laboratorios de la empresa zapatera Baťa, a partir de fibra sintética de poliamida silon. Con esta nueva fibra se empezó a competir con éxito contra el nylon norteamericano. Wichterle era tan minucioso en sus investigaciones que incluso llevaba él mismo durante algún tiempo las medias para comprobar su idoneidad.

Con un punto más artístico tenemos otra creación checa de los años cincuenta: la técnica del teatro negro. Estaba inspirada en los teatros de sombras chinas y se la debemos a Jiří Srnec. Sin duda, asistir a una función de teatro negro es una cita obligada en la capital checa.

Teatro Negro de Praga

Siempre protegidos… de la naturaleza

Evitar ciertos peligros y proteger al ser humano también son incentivos a la hora de idear ciertos artefactos. Uno de ellos es el pararrayos creado por el sacerdote, teólogo y científico checo Prokop Diviš. Este genio creativo lo instaló en 1754 en Příměřice, un pueblo de Moravia del Sur, bajo el estupor de toda la localidad. Se trataba de una barra metálica de 40 metros sujetada con tres cables, en cuyo extremo se situaban 12 cajas con cientos de agujas de metal cubiertas por virutas de hierro. El objetivo de este artilugio no era atraer los rayos, como es habitual, sino repelerlos. Parece ser que los vecinos desconfiaban bastante del invento y lo llegaron a culpar de la sequía, así que terminaron tirándolo al suelo. Actualmente, se puede visitar su casa natal, frente a la cual hay situado un pararrayos que disipa su energía.

Lo más curioso es que, aunque este invento no fue del agrado de los vecinos, Diviš no dejó de idear distintas cosas. Entre las más conocidas, un generador eléctrico y el Denis d’or, un instrumento musical con 800 cuerdas metálicas, tres teclados y un sistema de pedales que funcionaba con energía eléctrica.

casa similar inventor pararrayos

Avances que no se ven pero son importantes

Para este apartado no es que hayamos seleccionado “avances invisibles” sino aquellas investigaciones llevadas a cabo por profesionales checos que no se perciben a simple vista pero han permitido grandes progresos a la humanidad. ¿Conoces a Jan Janský? Este investigador checo fue el que averiguó en 1906 que existían 4 grupos sanguíneos mientras buscaba la relación entre los trastornos mentales y la composición de la sangre. En función de la coagulación de la sangre definió los grupos sanguíneos 0, A, B y AB. Este hallazgo ha permitido realizar transfusiones mucho más seguras con pacientes compatibles.

También relacionado con la investigación está Johann Gregor Mendel, considerado el padre de la Genética y descubridor de las leyes básicas hereditarias. Este monje y abad nativo de Hynčice estuvo experimentando, en torno a 1856, y cruzando distintos tipos de guisantes para monitorear cómo se comportaban. Gracias a ellos se formularon las conocidas como leyes hereditarias de Mendel, y que fueron probadas muchas veces. Otro campo que también le atraía era el de la meteorología, donde hizo grandes avances. Hoy día lleva su nombre un museo (el Mendelianum), una universidad y una plaza en Brno, y la primera estación científica checa en la Antártida.

Mendelianim

Tampoco podemos dejar de mencionar al científico e investigador checo Antonín Holý, que llegó a ser director del Instituto de Química Orgánica y Bioquímica de Praga. Gracias a su trabajo se hallaron remedios para combatir la hepatitis B (1976) y el VIH (2001 y 2006). Fue galardonado con el Premio Descartes de la Ciencia de la UE, y presentado como candidato al premio Nobel de Medicina en 2008. Y para terminar la rama de salud, ¿sabías que Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, era oriundo de la ciudad de Příbor, en el noreste de Chequia? Lo puedes añadir a tu lista de personas relevantes checas.

Unos contenedores muy curiosos

Pero los checos no sólo centran sus inventos en objetos cotidianos o en la investigación médica, también han destacado ideando originales contenedores y espacios. Uno muy curioso, inventado por Ludvík Hess, es el STATIM (que significa “inmediatamente"). Se trataría de una especie de cajas o babybox cuya función es dejar a los bebés de forma anónima para ser recogidos posteriormente por el personal sanitario. Una vez depositado el niño, lanza una señal de forma que el pequeño no permanece solo mucho tiempo. Hoy día existen unos ochenta repartidos por el país. Otro espacio que también se puede definir como seguro es el invento de Jaroslav Skála, cuya función es acoger a conductores que han sido detectados conduciendo o causando algún tipo de alteración bajo influencia de alcohol. Les dejan en la “zachytka” (estación de sobriedad o “torito”) hasta que están en condiciones de conducir nuevamente. Skála creía que las consecuencias del consumo de alcohol se subestimaban mucho entre los checos y luchaba contra ello.

Casa de Ferdinand Porsche.

Aportación del genio creativo a los transportes

Los inventores checos también tienen mucho que decir en cuanto a los transportes, ya sean públicos o privados, ya que gracias a ellos existen, por ejemplo, las hélices de los barcos. Fue Josef Ludvík Ressel quien realizó el diseño y encontró la ubicación ideal para que la hélice de una embarcación cumpla su función. Si eres más de tren que de barco, debes saber que el primer ferrocarril tirado por caballos en Europa hacía la línea České Budějovice – Linz (Austria). Comenzó a funcionar en 1832 y contaba con 800 caballos, 762 vagones de carga y 69 vagones de pasajeros. Los trenes partían diariamente y cubrían un recorrido de 14 horas, previo paso por 52 casetas de vigilancia. No te pierdas el Museo del Ferrocarril de České Budějovice para conocer a fondo toda la historia. Y si te gusta el mundo automovilístico quizá conozcas a Ferdinand Porsche, creador del Volkswagen Escarabajo. Este ingeniero nació en 1875 en la zona de la actual Liberec (norte de Bohemia), que en aquel momento pertenecía al Imperio Austrohúngaro.

Para terminar, sólo recordar la importancia de otras creaciones checas como el el primer antivirus gratuito, el AVAST, lanzado en 2012 por el checo Ondřej Vlček; y los explosivos Semtex, inventados en los años cincuenta, cuya función ha sido tanto en voladuras de obras civiles como militares.
  

Sin duda, la República Checa puede enorgullecerse de su aportación al bienestar de la humanidad en terrenos muy diversos.

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