La Vuelta ciclista a España 2020 vista por Kateřina Ferenčíková

Este año una de las competiciones ciclistas más importantes de Europa, La Vuelta a España, ha sido patrocinada, entre otros destinos y empresas, por VisitCzechRepublic. Kateřina Ferenčíková, colaboradora de varios medios de comunicación checos, ha estado en la primera etapa y nos cuenta sus emocionantes vivencias.

Por: Colaborador invitado

Publicado: Octubre 29, 2020

Me gustaría compartir con vosotros una experiencia inolvidable. Gracias a la delegación de CzechTourism en Madrid y a su directora, Markéta Lehečková, he podido participar como invitada en la primera etapa de La Vuelta a España 2020. Ha sido impresionante para mí, aunque tengo que confesar que de ciclismo no sabía mucho. Ahora he aprendido bastante más.

Este año La Vuelta es diferente en muchos sentidos: como todo en nuestras vidas ahora mismo, se ha visto alterada por la Covid. Ha empezado mucho más tarde de lo habitual, originalmente tenía que salir de Holanda –en vez de salir desde allí, ha comenzado en Irún–, y todo el mundo ha tenido que cumplir medidas anti-Covid muy estrictas. A pesar de todo, esperemos que sea una fiesta para los amantes del ciclismo. Desde luego, la primera etapa lo ha sido, y eso que el tiempo tampoco acompañó. El día de salida de la carrera hacía mucho calor y, sobre todo, muchísimo viento. La carpa de invitados no pudo ser instalada por el viento y por la misma razón no hemos podido disfrutar de un vuelo en helicóptero para ver parte de la carrera. Aún así, no faltó aventura.

Para mí todo ha sido nuevo y emocionante. Sobre todo me impresionó ver lo complicado que era moverse en la carrera, o mejor dicho en la “burbuja”. Es uno de los muchos términos técnicos que nos explicó la conductora de nuestro coche de invitados, ex ciclista profesional. Algo llamativo, ya que tanto en el Tour de France como en el Giro d´Italia todos los conductores son hombres. Nosotras, con Markéta, hemos tenido el privilegio de contar con una conductora mujer, en total hay 3 en La Vuelta. Ella nos explicó muchos detalles de la carrera y también de los movimientos dentro de la misma, que por cierto no son nada sencillos. Ya entiendo perfectamente por qué los conductores tienen que ser ex ciclistas.

El número de coches y motos que se mueve dentro de la “burbuja” es mucho más grande de lo que me podía imaginar, y todo parece muy complicado, por lo menos para una persona desde fuera. También la cantidad de información que la conductora recibe constantemente es impresionante, y ella se tiene que orientar en todo esto y adaptar la velocidad y posición del coche para no estorbar a los ciclistas, pero también enseñar la carrera de cerca a sus invitados.

Como ya he comentado al principio, no faltó la aventura. Más o menos en la mitad de la carrera, cuando nuestro coche iba entre los primeros de la “burbuja”, vimos a un espectador que nos hacía señas para ralentizar. No entendíamos, hasta casi chocar con parte de un tronco caído, ramas y mucha tierra en el medio de la carretera. ¡Vaya susto! Luego todo fue muy rápido: la conductora avisó inmediatamente al director técnico de la carrera, han aparecido coches de policía y todos se pusieron primero a retirar el tronco y las ramas, y luego a limpiar a fondo. Por suerte, todo se solucionó y la carrera pudo seguir.

¿Y el final? También increíble. Ver a los ciclistas subir al puerto de Arrate, 500 metros encima de la ciudad de Eibar, después de 160 kilómetros de una carrera difícil… casi como si nada. Ha sido una pena que haya sido cerrado al público, pero era parte de las medidas de anti-Covid. Así que hemos animado nosotros, verdaderamente privilegiados por poder participar en esta etapa. Una vez más, muchas gracias a todos los que han hecho esto posible.

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